Conciencia y Consciencia, ¿son la misma palabra?

Es frecuente ver como se emplean indistintamente, como si fueran la misma palabra. Sin embargo, derivan de vocablos diferentes y es obvio que no son lo mismo. Basta pararse a observar la posibilidad de ser consciente, pero no de ser consciente. O de tener conciencia, y no de tener consciencia. Como todos sabemos, no es lo mismo “tener” que “ser”. Se “tiene” algo cuando ese algo es externo a nosotros, así que nosotros no “somos” ese algo, solamente lo “tenemos”. Sin embargo, cuando “somos” algo, ese algo es parte de nosotros. No lo “tenemos”, porque mientras que lo que se “tiene” puede dejar de tenerse, lo que se “es” forma ya parte indisoluble de nosotros.

Etimología de conciencia y consciencia

La palabra conciencia viene del latín conscientia, que se forma con el prefijo cum (con) y la palabra scientia (ciencia). Se refiere a la ciencia o conocimiento del bien que debemos hacer y del mal que debemos evitar.

La palabra consciencia viene del vocablo consciente, con origen en el latín consciens, conscientis, participio activo de conscire, saber o conocer perfectamenteAsí, consciente es el que conoce perfectamente, y consciencia la capacidad de conocer perfectamente.

En un principio, el sustantivo conscientia se refiere a un conocimiento compartido, que después pasa a ser un conocimiento global y completo, y después el autoconocimiento global de un ser humano y de su existencia.

Significado actual de conciencia y consciencia

Este es el significado que da la RAE:

Consciencia
Del lat. conscientia.
1. f. Capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella. “El coma consiste en la pérdida total de la consciencia”.
2. f. Conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. “Perdió la consciencia de lo que le estaba pasando”.
3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas. “Actuó con plena consciencia de lo que hacía”.
4. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

Conciencia
Del lat. conscientĭa, y este calco del gr. συνείδησις syneídēsis
1. f. Conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios.
2. f. Sentido moral o ético propios de una persona. “Son gentes sin conciencia”.
3. f. Conocimiento espontáneo y más o menos vago de una realidad. “No tenía conciencia de haber ofendido a nadie”.
4. f. Conocimiento claro y reflexivo de la realidad. “Aquí hay poca conciencia ecológica”.
5. f. consciencia (capacidad de reconocer la realidad circundante). “Por fin recobró la conciencia”.
6. f. Fil. Actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad.

Podemos comprobar que el significado actual es muy similar a sus orígenes en el latín, y siempre abundando en la misma idea: conciencia para referirse a un sentido moral, y consciencia a un sentido de conocimiento interior, de ser.

¿Cuándo se pueden utilizar indistintamente?

La RAE una vez mas lo explica muy bien, así que copio y pego textualmente:

Conciencia
1. Los términos conciencia y consciencia no son intercambiables en todos los contextos. En sentido moral, como ‘capacidad de distinguir entre el bien y el mal’, solo se usa la forma conciencia: «Mi conciencia fue la más cruel de mis jueces… ¡nunca me perdonó!» (Olivera Enfermera [Méx. 1991]); con este sentido forma parte de numerosas locuciones como tener mala conciencia, remorderle [a alguien] la conciencia, no tener conciencia (‘no tener escrúpulos’), tener cargo de conciencia, etc. Con el sentido general de ‘percepción o conocimiento’, se usan ambas formas, aunque normalmente se prefiere la grafía más simple: «Tengo conciencia de mis limitaciones» (Ocampo Cornelia [Arg. 1988]). Es errónea la forma concencia, usada a veces en el habla popular.

Por último (añado yo), la palabra consciencia no puede ser sustituida cuando se habla en un sentido de ‘conocimiento de uno mismo‘, por ejemplo, «soy consciente de mis pensamientos», o «hice conscientes mis traumas de la infancia».

Conclusión sobre las palabras conciencia y consciencia

Está claro que no son la misma palabra, y que no tienen el mismo significado, aunque en ocasiones puedan usarse ambas formas para referirse a lo mismo. Pero queda claro que la palabra conciencia tiene un sentido moral. En cambio, consciencia tiene un sentido de ser, de conocimiento profundo de uno mismo. Hoy en día la palabra consciencia se explica frecuentemente como la capacidad de darse cuenta de uno mismo, y de aquello que uno mismo tiene dentro de si. De otra manera:

Conciencia: Conocimiento de lo que nos rodea, en base a los órganos de los sentidos. Tiene un sentido moral, capacidad de distinguir entre el bien y el mal (como el Pepito Grillo de Pinocho). También tener mala conciencia, remorderle a alguien la conciencia, no tener conciencia.

Consciencia: Conocimiento de sí mismo. La consciencia define al ser. Se es consciente de sí mismo y de lo que nos rodea en base a lo que uno Es. Otra definición es la que asocia la consciencia a un estado de unión con la vida universal. Es una expansión continua, igual que el universo.

La conciencia tiene un contenido moral, y el ser consciente no lo tiene. Puede, eso sí, desprenderse de su perfecto conocimiento de sí mismo, que le llevará seguramente a actuar conforme a la moral, porque quien se conoce perfectamente actúa según ella, si bien no por un imperativo social (moral), sino por la propia naturaleza de su ser. Es algo que es propio del ser interior, y no adoptado o aprendido de influencias externas.

Por tanto, decir que un hombre puede actuar contrariamente a la ley, siendo perfectamente consciente puede parecer contradictorio. Sin embargo, perfectamente puede ser, por cuanto que la conciencia es el uso de una ciencia (social) sometida a lo temporal. El ser plenamente consciente, sin embargo, implica el conocimiento perfecto de uno mismo, y por tanto de sus deseos, que pueden no coincidir con la moral social establecida.

Se puede, por tanto, actuar siendo conscientes y a la vez no actuar con conciencia. Sin embargo, en la práctica, y esta es una de las maravillosas paradojas de la Vida, aquel que realmente sigue sus deseos por ser plenamente consciente de si mismo nunca entra en conflicto con la conciencia moral, ni siquiera la social de su tiempo.

Sobre el consciente y el inconsciente

Un último apunte sobre estas dos palabras que tanto nos hacen trabajar en nosotros mismos. Vuelvo a pegar literalmente un texto de la RAE que explica que el consciente y el inconsciente están relacionados con la consciencia, y no con la conciencia.

Conciencia
2. El adjetivo correspondiente, en todos los casos, es consciente, y su antónimo, inconsciente. No son correctas las formas conciente ni inconciente. El adjetivo consciente se construye con el verbo estar cuando significa ‘que no se ha perdido el conocimiento’: «Su vida no corre peligro y está consciente, según el parte médico» (Vanguardia [Esp.] 2.6.95); y con el verbo ser cuando significa ‘saber algo o tener conciencia de ello’: «Rivas […] es consciente de que en la cita olímpica estarán los mejores» (País [Col.] 16.7.96); no obstante, en el español americano no es infrecuente, en este caso, el uso de estar: «Está consciente de que tendrá que trabajar duro» (Caras [Chile] 29.9.97). Como se ve por los ejemplos, la preposición de que introduce el complemento de este adjetivo no debe omitirse cuando lo que sigue es una oración precedida de la conjunción que.

Así, alguien consciente es aquel que se conoce a si mismo, que se da cuenta de él mismo. Por el contrario, nos referimos a una persona inconsciente cuando hablamos de alguien que no tiene un conocimiento profundo de si mismo, pero fundamentalmente inconsciente es aquel que actúa dejándose llevar por lo que hay dentro de él, sin darse cuenta de como está ocurriendo eso.

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